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Itzael García Mendoza (07/01/2008) llegó al ajedrez casi por casualidad. Le llamó la atención que cada movimiento tenía un porqué, y esa curiosidad inicial se transformó pronto en una búsqueda constante por comprender el juego en profundidad. Desde entonces, ha acumulado varios campeonatos y subcampeonatos de Tenerife en distintas categorías y modalidades con el Club de Ajedrez Ébano, además de Copas Cabildo y títulos de Canarias formando parte del equipo de preferente.
Más allá del tablero, su destacado perfil académico le ha llevado a ser nominado a la Beca Lester B. Pearson y a presentar su candidatura a la Universidad de Toronto, una de las instituciones líderes a nivel mundial en investigación biomédica. Actualmente cursa el último año de bachillerato en el colegio Nuryana y, en paralelo, participa en un estudio experimental en el que analiza los niveles de glucosa en sangre capilar y saliva, bajo la supervisión de una doctora (PhD) en bioquímica. Su objetivo es claro: formarse en laboratorios de investigación de vanguardia y construir una base científica sólida, especialmente en el ámbito de la bioquímica.
¿Cómo es un día normal en su vida combinando estudios, investigación, y ajedrez?
Bueno no todos los días son iguales ni hago lo mismo. Por la mañana voy a clases e intento aprovechar bien ese tiempo. Cuando salgo, voy al gimnasio. Luego, al llegar a casa, suelo dedicar un tiempo a reforzar lo que hemos visto en clase. Además, el Bachillerato Dual terminaba en mayo, pero como quería tener más tiempo para centrarme mejor en el resto de asignaturas y en la PAU, decidí organizarme para terminarlo antes, y ya lo he acabado desde finales de marzo, aunque la graduación es en julio. Eso me ha ayudado a liberar carga y poder planificar mejor el estudio.
La parte de investigación la hago más por la tarde. No todos los días puedo, porque depende de si tengo exámenes, tareas y demás, pero intento ir avanzando poco a poco.
Y el ajedrez lo meto cuando puedo, normalmente por la noche. Cuando puedo entreno por mi cuenta, juego partidas online, o voy al club a jugar con los compañeros, porque para mí también es una forma de desconectar. Aparte de esto, también quedo con mis amigos por supuesto. La verdad es que suelo estar bastante ocupado con cosas, pero es mi forma de ser y me siento cómodo así.
Dentro de esa rutina, ¿cree que el ajedrez ha influido en su rendimiento académico? ¿De qué manera?
Sí, bastante, pero no de una forma “mágica”, sino muy práctica. El ajedrez me ha ayudado a pensar más antes de actuar y a tomar decisiones de forma más razonada, algo que luego aplico a los estudios, sobre todo en asignaturas donde no basta con memorizar, sino entender.
También me ha ayudado con la concentración. En una partida tienes que estar atento todo el tiempo, y ese hábito hace que luego me sea más fácil estar concentrado cuando estudio o hago tareas largas. Además, me ha enseñado a tener paciencia y a no querer resultados rápidos, sino a trabajar paso a paso. Al final no es que el ajedrez “suba notas directamente”, pero sí me ha dado herramientas mentales que hacen que estudie de forma más ordenada y a rendir mejor.
Tanto en el tablero como en los estudios hay momentos de mucha exigencia, ¿cómo gestiona la presión en ambos ámbitos?
Intento no agobiarme con el resultado en el momento, priorizando lo importante. En ajedrez me centro en cada jugada y cuando estoy en una posición difícil no pienso en que voy a perder, sino en encontrar la mejor jugada posible. Cuando tengo poco tiempo, intento evitar variantes largas, y en pensar poco pero claro, sin dudar demasiado.
En los estudios hago algo parecido: me enfoco en lo que tengo delante en ese momento, si es estudiar para un examen en vez de pensar en todo lo que entra, repaso los temas. Si por ejemplo algún ejercicio de matemáticas es difícil lo divido en partes y lo voy resolviendo paso a paso. También es importante desconectar cuando hace falta para no saturarte.
Además de destacar en lo académico, está desarrollando un proyecto sobre medición de glucosa sin métodos invasivos a través de la saliva. ¿Cómo surgió esa idea?
Surgió porque mi madre tiene diabetes y eso me hizo vivir de cerca lo incómodo que es tener que medirse la glucosa pinchándose en el dedo. Después de verla a diario empecé a preguntarme si habría alguna forma de medir la glucosa sin necesidad de pinchazos, de una manera más sencilla y sin dolor. En ese proceso fue cuando pensé en la saliva como posible alternativa. También pensé en los niños o personas que tienen fobia a las agujas y en lo duro que puede ser para ellos ese momento. Por eso me gustaría que en el futuro pudiera hacerse de una forma menos invasiva.
¿Qué impacto le gustaría que tuviera este proyecto en el futuro?
Me gustaría que tuviera un impacto real en la vida diaria de las personas con diabetes, sobre todo reduciendo la necesidad de pinchazos constantes. Si algún día se consigue que métodos como el análisis de saliva sean fiables, sería un cambio importante en comodidad y calidad de vida, aunque para que algo así sea una realidad hace falta mucha inversión económica, investigación y tiempo para poder desarrollarlo y validarlo correctamente. En general, ya sea en mi caso con mi proyecto o en el de cualquier otra persona, mientras haga la vida más cómoda a las personas que sufren esta enfermedad, ya tendría mucho valor.
Todo este trabajo le ha abierto las puertas a nivel internacional. A la hora de elegir universidad, ¿qué es lo que más valora?
Lo que más valoro al elegir universidad es la calidad del programa en lo que quiero estudiar y las oportunidades que ofrece, tanto a nivel académico como de investigación. También me importa el ambiente, estar rodeado de gente motivada, y que el entorno sea tranquilo y estable.
Siendo tan joven, ¿cómo ha vivido todo este proceso su entorno más cercano, familia, amigos, profesores?
Mi familia siempre está y siempre me ha apoyado en todo. Han estado muy pendientes de todo el proceso y me han ayudado mucho a estar tranquilo. Tanto mis profesores y amigos me han acompañado durante todo el camino y se han sorprendido cuando salió la nominación a la Beca Lester B. Pearson, me han animado mucho. Ha sido un proceso largo y muy exigente, muchísimo.
La beca Lester B. Pearson es una de las más competitivas de Canadá para estudiantes internacionales. Solo se seleccionan 37 estudiantes al año entre miles de candidatos de todo el mundo. La tasa de aceptación es muy baja alrededor del 1.69% y premia la excelencia académica excepcional, creatividad y un fuerte liderazgo en sus comunidades.
Estoy muy agradecido al Colegio Nuryana y a su director David Luis por haber confiado en mí para este reto, es un orgullo ser uno de los nominados. Estoy en la lucha desde octubre, es difícil pero siempre hay esperanza. Si la consigo, sería una gran oportunidad, pero si no, seguiré adelante con los mismos objetivos y con la misma mentalidad, y el simple hecho de formar parte de este proceso para mi es una experiencia muy valiosa y me siento afortunado de vivirla.
El proceso de admisión en la Universidad de Toronto, es muy exigente también. Se van evaluando los expedientes en varias rondas entre enero y mayo. La decisión final depende de la fuerza del perfil en conjunto, rendimiento académico, pero también según el programa (requisitos adicionales, ensayos en algunos casos) Si por lo que sea no te pueden admitir en el programa concreto que has elegido, en algunos casos la universidad puede ofrecer otra opción alternativa, siempre que el expediente sea competitivo sino te rechazan directamente. Después dependiendo del programa y los requisitos, puedes cambiar al segundo año al programa que querías al inicio. Pero no todo ha sido un camino de rosas. La universidad exige un mínimo de 4 años en inglés y como yo acabé el Bachillerato Dual en menos tiempo, tuve que presentarme a un examen oficial para certificar el idioma. No tuve tiempo para prepararlo porque el plazo era muy corto y entre hacer el examen y esperar los resultados, iba justo, así que tuve que presentarme igualmente, y conseguí sacarlo adelante, fue un alivio enorme porque me lo jugaba todo, eso ha retrasado un poco el proceso, pero mi expediente ha conseguido sobrevivir y ya estoy en la recta final. En cualquier caso, el simple hecho de formar parte de este proceso ya es una experiencia muy valiosa y me siento afortunado de haberlo vivido.
Pasando al lado deportivo, también compite con el Club de Ajedrez Ébano de La Laguna, ¿qué retos se plantea por delante en el ajedrez?
Quiero seguir mejorando mi nivel poco a poco. También me gustaría volver a coger el ritmo de las competiciones. Estos últimos meses he tenido que priorizar los estudios y el proyecto, pero sigo compitiendo todos los fines de semana en el Campeonato de Tenerife por equipos. Además, en el club hay un gran equipo, muy buenos compañeros y el ambiente es muy cercano, además hacen muchas actividades y eso motiva mucho. Al final el objetivo es seguir creciendo como jugador y como persona y disfrutar del proceso.
Y mirando más allá, ¿donde se ve dentro de 10 años?
Dentro de 10 años me veo habiendo terminado mis estudios y trabajando en algo relacionado con la investigación, probablemente en un laboratorio, en un sitio donde pueda seguir aprendiendo y mejorando. También me gustaría seguir ligado al ajedrez, porque ha sido una parte importante de mi vida desde los 7 años.