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Más de 2.000 personas participaron en la prueba, con el objetivo de apoyar la investigación y la lucha contra el cáncer de mama
El casco histórico de La Laguna volvió a convertirse en un símbolo de solidaridad con la celebración de la XVIII Carrera Solidaria de la Mujer, una cita ya consolidada que marca el inicio de cada año deportivo en el municipio. El evento reunió a una destacada cifra de participantes, lo que permitió alcanzar una importante recaudación que se destinará íntegramente a la Asociación ÁMATE y a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), con el objetivo de apoyar la investigación y la lucha contra el cáncer de mama.
La jornada, organizada por el Club Escuela de Atletismo Tenerife (CEAT) 1984, contó con el apoyo del Organismo Autónomo de Deportes del Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna y fue una clara muestra de solidaridad de la población lagunera. Más de 2.000 personas se sumaron a esta iniciativa, reafirmando el carácter participativo y social de la prueba.
El presidente del Organismo Autónomo de Deportes (OAD) lagunero, Badel Albelo, expresó que “es un orgullo ver cómo, edición tras edición, la plaza del Cristo se llena por una causa tan importante como la lucha contra el cáncer de mama”. Asimismo, el edil municipal agradeció “la implicación de organizadores, voluntarios, y, por supuesto, de todos los laguneros y laguneras que hacen posible este evento”, y aseguró que “desde el Consistorio se continuarán fomentando este tipo de pruebas solidarias”.
La actividad comenzó a las 10:30 horas con una dinámica sesión de calentamiento, protagonizada por una masterclass de zumba que contribuyó a crear un ambiente festivo y familiar desde el inicio. Media hora más tarde, llegó el inicio de la XVIII Carrera Solidaria de la Mujer con una emotiva salida desde la plaza del Cristo.
La prueba atravesó las principales calles del casco histórico, pasando por la calle Viana, San Agustín, La Concepción, Herradores, Tabares de Cala, para regresar de nuevo por la calle Viana y finalizar en el mismo punto de salida. Un recorrido de aproximadamente 2,6 kilómetros en el que el espíritu competitivo quedó en un segundo plano, dando protagonismo a lo importante: teñir de rosa La Laguna por una lucha común.